El ejercicio físico es una parte fundamental del tratamiento oncológico.
Practicar actividad física ayuda, no solo a prevenir, sino que también mejora los efectos asociados a los tratamientos:
- Ayuda a recuperar los procesos inflamatorios, el compromiso del sistema inmune y el deterioro metabólico.
- Reduce la fatiga causada por los tratamientos.
- Reduce la estimulación hormonal.
- Mejora la función cognitiva.
- Mejora los músculos, los huesos y la toxicidad cardíaca.
Si es en grupo es mejor, la actividad física grupal es un buen aliado porque genera motivación, nos invita a formar parte de un grupo, a generar lazos y encontrar contención.
Es crucial considerar al ejercicio físico como una importante intervención para la prevención y el tratamiento del cáncer.





